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Aquí quisiera entregar algunas recomendaciones para aquellos que están interesados en una creación conjunta del alumno y el maestro durante la clase de música, ¡Para quien trata de que la clase de música sea siempre una de las más queridas! Escribí esto para aquellos que trabajan con los niños. Y, está claro, para aquellos que quieran leer esto. Pero por otro lado, si Ud. no lo leyera tampoco va a perder nada: ya que cada uno tiene su propia experiencia creadora de trabajo con los niños y es posible que ésta resulte más completa y útil que la mía. Pero de todas maneras yo me arriesgo a recomendar algo de aquello que le podría servir en el trabajo con los jóvenes músicos, si uno lo toma en forma creativa. Ya que en forma cretiva se debe tomar no solamente la educación musical, sino también la educación en general.  
A propósito, con mi marido también educamos a nuestros tres hijos con invención.  Hay que decir que todo resultó de manera bastante exitosa. Todos mis hijos comenzaron a leer a los tres años, leían fácilmente, dibujaban bien. Para ello les ayudaban los queridos personajes de los cuentos que por correo "les enviaban" cada día cartas con tareas de toda clase, con anhelos y, sin falta, con regalos de estímulo. Y a pesar de que los tres eligieron la medicina, en su vida ellos son personas creativas. Y con las personas creativas siempre es interesante vivir, éstos nunca se aburren, ¡como también aquellos que se encuentran junto a ellos! 


Tatyana Dívina


¡En esta vida en la base de todo está por supuesto el amor!
Sobre la base de cualquier educación también está el amor. El amor y la paciencia. Un educador irritado que causa intranquilidad, creativamente resulta ser impotente. 
Desde antaño existe una verdad conocida: educar el deseo y la cualidad de adquirir conocimientos y habilidades es muchísimo más importante que enseñar ciertos conocimientos y cierta cantidad de habilidades. El pedagogo que presenta al alumno todo de manera abierta, no lo enseña a buscar, no educa el espíritu escudriñador creativo. La tarea consiste en llevar al alumno al mundo del arte, despertarle sus capacidades creativas, dotarlo recursos técnicos. Es importante que el pedagogo mismo esté cautivado por el arte para poder arrastar y encender al alumno.
Cautivar al alumno con su amor a la música, al instrumento musical así como uno mismo está enamorado de él, eso es lo principal.
¡Con qué admiración nos miran nuestros alumnos cuando en las primeras lecciones les mostramos el instrumento musical, dándoles un pequeño concierto!
En adelante ellos mismos se sientan en el el instrumento con un inmenso interés que es necesario conservar.  
Yo pienso que todos saben que no vale la pena comenzar las primeras lecciones estudiando las reglas de la escritura musical.
Esto hace que las lecciones sean desabridas y poco interesantes. El estudio de la escritura musical se debe introducir de manera paulatina, suave y alegre, en forma paralela con la interpretación.  En las primeras lecciones los niños frecuentemente se cansan, por esa razón se debe de vez en cuando interrumpir las lecciones con un munuto de gimnasia. Los minutos de gimnasia pueden ser tanto que desarrollen la atención del niño como pueden ser musicales.
A los niños le gusta hacer ejercicios físicos que no sean difíciles dentro de un ritmo determinado que suene en el instrumrnto querido, y que lo ejecute el pedagogo.  
Los deberes para la casa no deben ser voluminosos y que su ejecución exija una gran dificultad.
Cuando el niño comienza a tener su repertrio, incluso si son solamente 2 – 3 canciones aprendidas con las dos manos juntas, - es necesario tener un cuaderno de notas que en el proceso del aprendizaje va a completarse con nuevas obras musicales aprendidas. La labor con el repertorio se debe llevar a cabo durante toda la duración del plazo de estudos. Si el pedagogo interroga sistemáticamente al niño de acuerdo con el cuaderno de notas (aunque sean 3-4 piezas en cada lección), entonces el niño va a tocar el instrumento.  A los niños les es muy agradable darse cuenta que pueden interpretar algo, incluso a aquellos que no estudian muy bien. Es necesario ayudarlos y fortalecer esta sensación. ¡Ya que generalmente las obras aprendidas se ejecutan  en los exámenes y rápidamente se olvidan!
Cada alumno debe tener su repertorio. éste es necesario no solamente para su autorrealización. Se lo puede utilizar muy ampliamente. Por ejemplo, los recitales delante de los niños de su misma edad. Aunque sean pequeños, pero todo hay que hacerlo de tal manera que el niño se sienta un gran artista. Deben haber afiches pegados en todas partes, se deben preparar flores y regalos. Esto hará sentir al niño su importancia, y es un gran estímulo para realizar una buena labor en lo sucesivo. En los recitales deben tocar incluso los alumnos mediocres. Esto los va a estimular para que estudien mejor. Y una vez más deben haber aquellas mismos afiches,  flores, regalos y un auditorio repleto. También se pueden llevar a cabo conciertos-concursos por pedidos.  Esto es mejor hacerlo ante los padres, Antes de comenzar la actividad a los espectadores y miembros del jurados de padres se les entrega  el programa con el repertorio de los participantes. Cada espectador puede elegir de la lista cualquier obra musical que desee escuchar. En la preparación de la fiesta y durante su realización participan los padres. Ellos no pueden quedarse indiferentes frente a tales conciertos, donde sus hijos se miden en maestría, en adelante muestran más interés en la clases de música de sus hijos.
Pero esto no significa que las lecciones de música clases de música deban percibirse por parte de los niños y de sus padres no como un inmenso trabajo, sino como un continuo entretenimiento.
El gran provecho de la labor con el repertorio consiste en que se puede ejecutar en conjunto con el pedagogo. El niño experimenta un arrebatamiento cuando el pedagogo se sienta con el segundo instrumento, y pueden juntos interpretar una melodía habitual !que ahora suena de manera nueva!    
Y junto con ello se adquieren las habilidades de la ejecución de conjunto.
¿De qué otra manera en forma creativa se podría utilizar con provecho el repertorio que se acumula? Es la creación de cuentos musicales. Con la ayuda del pedagogo el niño crea una obra literaria -¡un cuento! Y a sonorizarlo le ayudan las piezas del cuaderno de repertorio. A veces en ellas hay que cambiar el ritmo, el carácter para crear una atmósfera necesaria para el cuento. Tales obras musicales las puede interpretar el mismo autor en miniconciertos en la guardería infantil, en las clases habituales de literatura y artes plásticas, creando así  de esta manera una atmósfera creativa. Por parte de los pequeños espectadores los cuentos musicales son percibidos con una gran atención en las pausas de los miniconciertos mencionados más arriba, cuando es necesario que "el artista" descanse un poco. Generalmente el cuento musical es la parte guía del recital. El desarrollo de la imaginación y del aspecto creativo son una de las funciones más importantes de la música. Por esa razón, el componer no solamente cuentos, sino también música, se transforma en la cualidad típica de la formación musical de los niños.
El niño que se encuentra frente a la necesidad de crear una obra simple para un texto y ritmo dados, pone en actividad su mente, trata de resolver individualmente la tarea, se acostumbra a la autoexpresión artística independiente, adquiere una confianza en sus propias fuerzas creativas. Los niños con gusto ejecutan sus obras propias, contagiando con su deseo a componer a aquellos que no se ocupan de esto. Si el niño experimenta dificultades al componer melodías, se puede proponerle al principio que componga algún ritmo y escribirlo, o proponerle una melodía inconclusa.
Todos saben que les es interesante estudiar a aquellos niños, a los que le resulta todo. Una buena nota estimula al alumno. Hay que esforzarse de poner las mayor cantidad posible de buenas notas en la clase. Si no hubiera la posibilidad de poner una buena nota al alumno por la ejecución de los deberes de casa, entonces se puede colocar siempre una buena nota por la labor realizada en la clase.  El pedagogo siempre debe dar la posibilidad, incluso a un alumno no muy capaz, de obtener una buena nota por su labor en la clase. Si sistemáticamente se lleva a cabo en las clases una labor sobre las escalas y sobre el repertorio, entonces como regla general por estas tareas el alumno puede obtener buena nota adicional. Separadamente se puede poner una buena nota por la selección al oído, si esto resulta bien en la clase, o por la lectura de las notas desde la hoja.
Pero todo esto no significa que no se coloca una calificación por el incumplimiento de los deberes de casa.
Para el desarrollo de la memoria musical es conveniente gastar unos 3-4 minutos en cada clase para el estudio independiente de memoria de una pequeña obra musical con la aprobación sucesiva en la clase con una nota. El niño generalmente se esfuerza muchísimo para memorizar una melodía con el fin de reproducirla al cabo de 4 minutos: ¡ya que se hace real la posibilidad de obtener una buena nota! Y solamente en casos muy raros la tarea queda sin cumplirse. A cualquier pedagogo le es necesario recordar que siempre se puede encontrar algo, por lo que se pueda elogiar al niño. Y esto hay que hacerlo lo más trecuente posible.
El niño debe ver en su pedagogo no solamente a un maestro, sino también a un amigo que es capaz de entender sus problemas, alegrarse con sus alegrías, que es capaz de convertir la comunicación en un diálogo productivo que perfecciona tanto al alumno como al maestro.
¡Le deseamos éxitos a Ud.!


© 2008 Tatyana Dívina





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